Roseanna, de Maj Sjöwall y Per Wahlöö
Hace diez años empezamos a conocer a Henning Mankell y al inspector Kurt Wallander. Resultaba casi exótico; literatura sueca. En 2008 llegó el fenómeno Millenium, de Stieg Larsson; gracias a él nos ha llegado una avalancha interesantísima de escritores de novela negra escandinavos que nos eran prácticamente desconocidos. Entre ellos hay que destacar a Maj Sjöwall y Per Wahlöö, considerados padres de la novela negra nórdica.
En el prólogo a su primera novela, Roseanna (1965), Mankell nos dice; “No sabría decir cuántas veces me han preguntado qué han significado para mí los libros de Sjöwall y Wahlöö. Creo que cualquiera que haya escrito sobre crímenes como reflejo de una realidad social ha sido inspirado, de una manera u otra, por ellos. Rompieron con las tendencias preexistentes en la novela policiaca. (…) La tradición británica en cuanto a novelas de detectives constituyó la fórmula dominante hasta la publicación de Roseanna” (cito por la edición de RBA bolsillo de 2010). Por su parte Val McDermid nos dice, en el prólogo a El hombre que se esfumó (en la misma colección): “Cuando se lee la serie de Martin Beck con ojos del siglo XXI es casi imposible advertir lo revolucionarios que resultaban en el momento de su primera aparición, Son muchos los elementos que aparecen por primera vez en estas novelas que luego se han hecho esenciales, hasta el punto de convertirse en lugares comunes del subgénero del procedimiento policial. Numerosos componentes que damos por descontados y que nos hacen incluso suspirar por el tedio, tienen sus raíces en la obra de una pareja de periodistas metidos a escritores de novela negra”.
Roseanna es la primera de una serie de diez novelas protagonizadas por el subinspector Martin Beck, de la Brigada Nacional de Homicidios. Una tarde de verano – el 8 de julio de 1964 -, en las esclusas de Borenshult, en Motala, aparece el cuerpo sin vida de una mujer que ha sido estrangulada. La investigación requerirá la intervención de Martin Beck y su equipo – y la colaboración del teniente Kafka de la policía de Nebraska -. La resolución del caso necesitará tiempo y paciencia, avanzará a veces y otras parecerá estancada. Tras identificar a la mujer asesinada - una turista norteamericana de 27 años - y a un sospechoso del crimen, para detener a éste y obtener su confesión, Beck recurrirá a “métodos que nunca podrían hacerse públicos”; tenderle una trampa con una mujer policía como anzuelo. Martin Beck es un policía escrupuloso con el cumplimiento de su deber, tranquilo y paciente y poco amigo del uso de la violencia.
Con Roseanna la novela negra europea abre nuevos caminos. A diferencia de la novela negra norteamericana anterior, el protagonista es un agente de policía - no un investigador privado -, que realiza su labor en el marco de la ley, y que para nada es un tipo duro y dado a la acción. A diferencia de la novela policiaca, el protagonista no es un agente dotado de grandes capacidades que le permiten resolver brillantemente todos los crímenes salvaguardando así el triunfo del bien. Por el contrario, se trata de una persona corriente, carente de dotes heroicas, que trabaja en equipo, cuya vida personal y familiar y su carácter pueden estar llenos de problemas, inseguridades, debilidades… y que se enfrenta con profesionalidad al crimen, que forma parte, como un elemento más, de la realidad social.
Antes de este “boom” de la novela negra nórdica, ya en los años setenta la editorial Noguer publicó varias de las novelas de la serie de Martin Beck. Y antes de las actuales ediciones de RBA, Roseanna se publicó por primera vez en España en mayo de 1982 en la colección Club del misterio (nº 55) de Bruguera, a cuya cubierta corresponde la imagen de esta entrada.
La novela fue llevada al cine en Suecia en 1967 por Hans Abramson y en 1993 por Daniel Alfredson.
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